#036

abril 28th, 2011 § Dejar un comentario

La literatura, aún con toda la eficacia que ha perdido en la batalla contra los medios masivos, es una poderosa máquina que procesa o fabrica percepciones. Un “perceptrón” que permitiría analizar el modo en que una sociedad, en un momento determinado, se imagina a sí misma. Lo que la literatura percibe no es tanto un estado de las cosas (hipótesis realista) sino un estado de la imaginación. Si se pudiera parafrasear a los poetas, habría que decir: “Yo percibo una forma que no encuentra mi estilo”.

#031

abril 4th, 2011 § Dejar un comentario

Más o menos así, ¿no?: qué se entiende por tropezar. ¿Hay un simple pie exterior y un pozo o una piedra exteriores en un lugar de pura exterioridad en el que gracias a la intervención de diferentes factores espacio-temporales se produce un encuentro indebido entre la punta del pie y la protuberancia saliente de la piedra semienterrada de modo tal que la normalidad motriz se ve perturbada por el choque acarreando un desequilibrio en el sujeto, sin que nociones tales como error o intención hayan intervenido para nada en la producción del acontecimiento, considerándoselo por lo tanto como un mero hecho físico en el que coinciden masa, peso específico, velocidad, movimiento, inclinación, etc., o bien, encarándolo desde una perspectiva interna o subjetiva, se trata de un acto cuyo acaecer es únicamente posible si se admite la existencia, entre los atributos del sujeto, de una tendencia contraria a la que permite desplazarse erguido sobre sus miembros inferiores y sortear los obstáculos sin accidente?

#029

marzo 21st, 2011 § 2 comentarios

Lo real es irrepresentable, y es debido a que los hombres quieren sin cesar representarlo mediante palabras que existe una historia de la literatura.

#028

febrero 24th, 2011 § Dejar un comentario

No hay ninguna diferencia entre aquello de lo que un libro habla y cómo está hecho. Un libro tampoco tiene objeto. En tanto que agenciamiento, sólo está en conexión con otros agenciamientos, en relación con otros cuerpos sin órganos. Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan solo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger al suyo. Un libro solo existe en el afuera y en el exterior.

#026

febrero 2nd, 2011 § Dejar un comentario

El texto es (debería ser) esa persona audaz que le muestra su trasero al Padre Político.

#011

noviembre 21st, 2010 § Dejar un comentario

Pero a nosotros, que no somos ni caballeros de la fe ni superhombres, sólo nos resta, si puedo así decirlo, hacer trampas con la lengua, hacerle trampas a la lengua. A esta fullería saludable, a esta esquiva y magnífica engañifa que permite escuchar a la lengua fuera del poder, en el esplendor de una revolución permanente del lenguaje, por mi parte yo la llamo: literatura.

#009

noviembre 19th, 2010 § Dejar un comentario

Una vez “formalizado” el texto e inscripto en cierta teoría, una vez sometido al proceso que consiste, por otra parte del enunciador del discurso crítico, en esclavizarse a él para dominarlo, queda un resto no totalizable, no semantizable, no representable, no filtrable. Ese resto rompe la impenetrabilidad de todo “modelo crítico” y de toda “aplicación”; se lo llama el “desperdicio” del texto: es, en realidad, su potencia.

#008

noviembre 17th, 2010 § Dejar un comentario

Desde siempre, el concepto de eternidad tuvo en la muerte su fuente principal. Por consiguiente, el desvanecimiento de este concepto, habrá que concluír, tiene que haber cambiado el rostro de la muerte. Resulta que este cambio es el mismo que disminuyó en tal medida la comunicabilidad de la experiencia, que trajo aparejado el fin del arte de narrar.

#006

noviembre 16th, 2010 § Dejar un comentario

El encuentro del antipático Odiseo con las sirenas es suficientemente conocido y no es necesario glosarlo. Ha recibido, además, numerosas interpretaciones, muchas de las cuales contradicen el candor con el que Karl Marx supo alguna vez referirse a la seducción que sigue ejerciendo sobre nosotros la literatura griega: no es, como él pensaba, que lo griego constituyera la infancia de la humanidad (a la que no podemos mirar sin el candor del caso), sino que en los textos de la antigüedad sobreviven los fantasmas (con esa particular manera de hablar, repleta de usos figurados, tan característica de “lo griego”) que nos acosan y que interpelan nuestra propia actualidad (lo que se llama “un clásico” es esa potencia de futuro).

#003

noviembre 11th, 2010 § 1 comentario

La literatura, en suma, es un régimen nuevo de identificación del arte de escribir. Un régimen de identificación es un sistema de relaciones entre prácticas, formas de visibilidad de dichas prácticas, y modos de inteligibilidad. Es un nuevo modo de intervenir en el reparto de lo sensible que define al mundo en que vivimos: el modo en que éste se hace visible para nosotros, y en que lo visible se deja decir, y las capacidades e incapacidades que se manifiestan a través de esto.

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