#054

abril 18, 2017 § Deja un comentario

Especular desde aquí en el territorio de la lengua es usar una teoría naturalista del lenguaje (una teoría del subsuelo de lo humano, de lo que nos une a todos), que es una teoría de lo no expropiable. Especular con otra biopolítica: con lo que nos iguala a los seres humanos porque todos somos hablantes y por lo tanto habitantes y sujetos del territorio de la lengua (y del castellano somos unos 400 millones y 100 más que lo hablan como segunda lengua). El primer postulado es entonces que en el territorio de la lengua no hay dueños porque el lenguaje (en tanto facultad e idioma) es un recurso natural, un anexo y un complemento de los cuerpos, como la tierra, el agua (o el petróleo) o el aire. El lenguaje es una facultad que ocupa algo así como el subsuelo biológico de lo humano; es preindividual y el medio para la individuación.

#053

febrero 28, 2017 § Deja un comentario

Las formas de ignorancia son tan heterogéneas e interdependientes como las formas de conocimiento. Dada esta interdependencia, el aprender determinadas formas de conocimiento puede implicar olvidar otras y, en última instancia, convertirse en ignorantes de las mismas. En otras palabras, en la ecología de saberes la ignorancia no es necesariamente el estado original o el punto de partida. Este podría ser un punto de llegada. Podría ser el resultado del olvido o del olvidar implícito en el proceso de aprendizaje recíproco. Así, en un proceso de aprendizaje gobernado por la ecología de saberes, es crucial comparar el conocimiento que está siendo aprendido con el conocimiento que por lo tanto está siendo olvidado o desaprendido. La ignorancia es sólo una condición descalificadora cuando lo que está siendo aprendido tiene más valor que lo que está siendo olvidado. La utopía del interconocimiento es aprender otros conocimientos sin olvidar el de uno mismo.

#052

diciembre 2, 2014 § Deja un comentario

“No es que el universo se esté hundiendo bajo capas de frío, viento, hielo y oscuridad; todo eso ocurre dentro de mí y yo creo verlo fuera. Es extraño: ¿está el mundo dentro de mí, contenido en mi cuerpo? Si es así, ¿cuándo ocurrió? Debe ser una manifestación de la muerte. La incertidumbre que siento, este lento hundirme en la entropía: este es el proceso, y el hielo que veo el resultado de su finalización. En cuanto cierre los ojos, el universo entero desaparecerá”

#051

enero 9, 2014 § 1 comentario

Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí…

#050

octubre 3, 2013 § Deja un comentario

De un juego musical escuchado todas las semanas en F.M. y que le parece “estúpido”, saca lo siguiente: la estupidez podría ser un centro duro e insecable, un primitivo: nada se puede hacer para descomponerla científicamente (si fuese posible un análisis científico de la estupidez, toda la T.V. se desmoronaría). ¿Qué es? ¿Un espectáculo, una ficción estética, un fantasma tal vez? ¿Quizá tenemos ganas de meternos en el cuadro? Es hermoso, sofocante, extraño; y de la estupidez sólo tendría el derecho de decir, en suma, lo siguiente: me fascina. La fascinación podría ser el sentimiento adecuado que debe inspirarme la estupidez (si se llega a pronunciar su nombre): me abraza (es intratable, nada la mete en cintura, lo atrapa a uno en el juego de la palmada).

#049

septiembre 20, 2013 § Deja un comentario

Medusa

La Doxa es la opinión corriente, el sentido repetido, como si nada. Es Medusa: la que petrifica a los que la miran. Ello quiere decir que es evidente. Pero, ¿la vemos? Ni siquiera: es una masa gelatinosa pegada en el fondo de la retina. ¿Qué remedio queda?

#048

septiembre 18, 2013 § Deja un comentario

Lo que hace la literatura en la lengua es más manifiesto: como dice Proust, traza en ella precisamente una especie de lengua extranjera, que no es otra lengua, ni un habla regional recuperada, sino un devenir–otro de la lengua, una disminución de esa lengua mayor, un delirio que se impone, una línea mágica que escapa del sistema dominante. […] Así, la literatura presenta ya dos aspectos, en la medida en que lleva a cabo una descomposición o una destrucción de la lengua materna, pero también la invención de una nueva lengua dentro de la lengua mediante la creación de sintaxis.